Según un artículo publicado por Portafolio.com “la vivienda turística se ha consolidado como un componente estratégico en la industria de la construcción y el turismo en Colombia, especialmente en ciudades costeras como Santa Marta.
En un contexto de expansión sostenida del sector turístico en el Caribe colombiano, este tipo de vivienda representa una fracción creciente del mercado inmobiliario local”.
De acuerdo con cifras reportadas por Camacol Magdalena, hasta abril de 2025 se han ofertado 4.883 unidades habitacionales en Santa Marta. La mayoría de estas están ubicadas en el corredor turístico sur de la ciudad, una franja que incluye zonas como Playa Salguero, Pozos Colorados y Bello Horizonte. Estas áreas presentan alta demanda para proyectos de inversión vacacional y esquemas de renta de corta duración.
Los datos también indican que cerca del 74% de los compradores de vivienda nueva no residen de forma permanente en la ciudad. Según el mismo informe, el 55% de estos compradores son colombianos no residentes en el departamento del Magdalena, mientras que un 19% corresponde a colombianos residentes en el exterior y extranjeros, principalmente provenientes de Estados Unidos y Canadá.
“Este tipo de oferta responde a la creciente demanda de compradores nacionales y extranjeros que buscan propiedades en destinos con alto valor paisajístico y turístico, amenidades tipo hotel, cercanía a la playa y servicios integrados”, explicó Javier Quintero, gerente regional de Camacol Magdalena.
Esta dinámica ha dado lugar al desarrollo de modelos híbridos en los que se combinan características de vivienda y servicios hoteleros, como parte de un enfoque orientado a una experiencia de estancia más flexible. “Este modelo híbrido, que combina inversión inmobiliaria con oferta hotelera, responde a una creciente demanda de viajeros que buscan experiencias más flexibles y personalizadas, sin renunciar al confort”, afirmó Darío Delgado cómo Desarrollador del proyecto Dunna Sami.
Además del impacto en el sector inmobiliario, el crecimiento de la vivienda turística también se traduce en generación de empleo. Camacol estima que cada unidad de vivienda genera 4,8 empleos, de los cuales 2 son directos y 2,8 indirectos. Este dinamismo tiene repercusiones más amplias, ya que el sector constructor incide en 34 subsectores de la economía, entre ellos el transporte, los insumos industriales, el hotelería, la tecnología y los servicios financieros.